El primer ministro, aislado
José M. de Areilza
31 de mayo, 2013
A la vez que la eurozona sigue perdida en su laberinto, al otro lado del Canal David Cameron bracea por seguir al frente del gobierno y llegar a la reelección. Europa se ha convertido en su zozobra diaria por la presión al alza de los medios de comunicación, en un 80% anti europeos y del UKIP, la formación populista liderada por Nigel Farage, que tienta con la rebelión a casi la mitad de los conservadores de Westminter, siempre celosos de la soberanía del Parlamento británico. El premier debe de estar arrepentido a estas alturas de su discurso sobre la integración europea pronunciado en Amsterdam a finales de enero, en el que junto con una visión optimista sobre el papel de la Unión en la globalización deslizó la vaga promesa de un referéndum alrededor de 2017 para que el Reino Unido pudiera retirarse del que es su mejor proyecto económico. Su plan era contentar al ala anti-europea de su partido y ganar tiempo para negociar un status especial, aprovechando el rediseño del euro. Sin mucha pericia, aspiraba a que su país se siguiera beneficiando de la pertenencia al mercado único, pero pudiera zafarse de la regulación financiera. Pero, en vez de emplear más “poder blando” con los europeos, que se muestran mucho menos pacientes con la singularidad isleña que nunca, Cameron ha elegido calmar a su patio trasero a todo trance. (more…)
Un hechizo roto
José M. de Areilza
17 de mayo, 2013
Un sondeo reciente del prestigioso Pew Research Center sitúa a los alemanes a la cabeza de los que están dispuestos a ceder soberanía para rediseñar el euro. El hecho de que la mitad del país entienda que sin un cierto gobierno económico europeo no habrá salida de la crisis es un dato alentador, aunque esta actitud hay que entenderla desde categorías políticas domésticas. La evolución de las decisiones de su tribunal constitucional es un buen termómetro del giro en la manera de pensar alemana. A principios de los noventa, el alto tribunal reclamaba el derecho a decidir qué ámbitos quedaban al margen de la integración europea como dominios reservados, típicamente materias delegadas a sus regiones. En nuestros días, el principio que se defiende desde Karslruhe es la protección de la identidad constitucional, un mensaje distinto a la UE. Se trata de una advertencia que lleva a condicionar el contenido de la legislación europea en torno al euro y a subordinar su desarrollo al control de jueces, legisladores y ministros alemanes. Es decir, se pasa de una actitud defensiva, poco práctica en una Unión que legisla por mayoría hacia objetivos muy generales, a una proyección del contrato social alemán al nivel europeo y a otros ámbitos nacionales. De ahí la insistencia a todos en la austeridad y la senda de las reformas y también los titubeos de Berlín sobre cómo rediseñar el euro conforme a “reglas”, bien sea dentro de los tratados, fuera de ellos, o con una reforma de los mismos. (more…)
Sin flanco sur
José M. de Areilza
26 de abril, 2013
La disminución del peso político de Francia y el caos italiano han dejado al gobierno español sin un flanco sur en el que apoyar su acción europea. François Hollande prefiere operar bajo tutela alemana a la alternativa de impulsar su propia visión del rediseño del euro, al menos mientras los mercados financieros no consideren a su país un lastre para la eurozona. El caso italiano es muy preocupante. El alto porcentaje de votantes que han apoyado a Beppe Grillo revela una verdadera crisis constitucional, por mucho que en el último minuto Giorgio Napolitano ha aceptado repetir en la jefatura del Estado (visto desde España: ventajas de la monarquía constitucional). El patriarca italiano ha nombrado presidente del Consejo a Enrico Letta, un “apparatchik”, sin muchos conocimientos financieros y que hasta ahora destacaba sobre todo por sus ganas de ser ministro –le hizo llegar una nota Mario Monti a mitad de su discurso de investidura para pedirle que le colocara. Letta organizará un gobierno de concentración que puede durar poco y dar paso a unas elecciones en las que es muy posible que saliese reforzado Berlusconi, convertido en el líder de la oposición continental al euro. Mientras tanto, Alemania no variará el rumbo, exigirá recortes y reformas y controlará al milímetro cada transferencia de poder a Bruselas, asegurándose de que su identidad nacional no sólo queda protegida, sino que se proyecta sobre un débil contrato social europeo. De este modo, el gobierno español está solo en las negociaciones comunitarias a la hora de pedir más visión de conjunto y más medios europeos para atajar la crisis de la moneda y alejar la recesión. La tensión está servida: un conflicto de baja intensidad hasta las elecciones alemanas en septiembre y que tal vez se prolongue más allá. (more…)
Superavit democrático
José M. de Areilza
24 de marzo, 2013
La reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la ejecución de hipotecas con cláusulas abusivas ha sido justamente celebrada como una victoria del Estado de Derecho. La decisión ayudará a poner fin a la frecuente desprotección de los ciudadanos en los procedimientos de desahucio que tienen lugar en nuestro país, ya que apodera a los jueces nacionales y aclara su papel a la hora de proteger al consumidor aplicando la normativa europea sobre cláusulas abusivas. En presencia de tales pactos, se puede interpretar que los jueces encargados de la ejecución de un inmueble pueden considerarlos nulos para evitar que propietario no tenga que ver primero cómo pierde su vivienda y luego reclamar daños y perjuicios. Esta sentencia del Tribunal de Luxemburgo es tan solo un ejemplo de las ventajas de ser miembros de la Unión Europea, una pertenencia cada vez más criticada y puesta en duda por muchos europeos, entre ellos no pocos españoles.
Los efectos de la larga crisis económica, los problemas de la moneda común, que han llevado a una peligrosa división de la Unión Europea en países acreedores y países deudores, y la falta de un discurso europeo movilizador han hecho que muchos ciudadanos pierdan la confianza en las instituciones comunitarias. La acusación populista más frecuente a este nivel de gobierno es la falta completa de democracia en su toma de decisiones, por el papel preponderante de los expertos en la actual política de Bruselas, volcada en el rediseño del euro, y por el peso creciente de una Alemania segura de sí misma pero sin una visión atractiva de Europa. Para desmontar la falsa imputación de un extenso déficit democrático hay que recordar que las decisiones europeas están respaldadas por los Gobiernos nacionales y los representantes de los ciudadanos directamente elegidos en el Parlamento Europeo. También, que la integración europea no parte de un pueblo europeo pre-existente, sobre el que articular de modo sencillo un modelo estatal de democracia, sino de 27 democracias nacionales, cada una con identidad y su peculiar sistema constitucional, lo que obliga a componer intereses de una manera más experimental y compleja, en un territorio inexplorado, el de la democracia fuera del Estado, al tiempo que se mejoran en cada reforma de los tratados los pesos y contrapesos del poder europeo. Hace unos años uno de los mejores constitucionalistas europeos, Miguel Maduro, acuño la expresión «superávit democrático» que la UE produce en cada uno de sus Estados miembros. (more…)
Los europeos de a pie
José M. de Areilza
10 de marzo, 2013
Dentro de un año los europeos seremos llamados a las urnas para elegir de nuevo a los 751 miembros del Parlamento Europeo. Es previsible que más de la mitad de los ciudadanos de la Unión no ejerzan su derecho al voto -la última vez lo hicieron tan solo el 43% de ellos. Sin embargo, cada vez hay razones de más envergadura para tomarse en serio a la Euro cámara. Un ejemplo que ilustra el papel ascendente de la institución ha ocurrido estas últimas semanas, en las que en Bruselas ha tenido lugar a un debate apasionado sobre si se debe o no poner límites a los millonarios “bonus” que reciben los banqueros. El Reino Unido ha movilizado a todas sus fuerzas en la capital europea, que son muchas, para dinamitar esta iniciativa, con el argumento de que dañaría el atractivo de la “City” de Londres, en dura competencia con otras plazas financieras globales. Al final, ha sido el Parlamento Europeo el que ha dicho la última palabra y todo indica que en el territorio comunitario se impondrán estas limitaciones.
Con independencia del grado de acierto de la medida, ha quedado claro que una vez ha entrado en vigor el Tratado de Lisboa esta cámara es de verdad un co-legislador: en la mayor parte de sus ámbitos de actuación la Unión no puede avanzar si una mayoría del parlamento se opone. A la utilidad creciente de la institución se une su especial simbolismo, que muchas veces se pasa por alto. En ningún otro sitio de la Unión Europea se representa al ciudadano de a pie. Este carece de recursos para organizarse y defender directamente sus intereses en Bruselas pero al menos tiene derecho cada cinco años a votar en las elecciones europeas y elegir entre las distintas visiones políticas de la integración. (more…)
El efecto italiano
José M. de Areilza
26 de febrero, 2013
El resultado de las elecciones italianas vuelve a poner a prueba a la zona euro, que todavía no ha completado su rediseño. El problema de estos comicios sin vencedor claro no es solo que Italia pase a ser el eslabón débil del euro, sino que se contagie de nuevo la desconfianza a los países del sur. Se sabía de antemano que la única manera de preservar la estabilidad política era un pacto entre socialistas y centristas. Pero tras dos días de votaciones, estos partidos no han obtenido suficientes escaños en el Senado y, a cambio, la formación de Berlusconi y la del cómico Beppe Grillo (que, juntos, suman la mitad de los votos) han adquirido capacidad de bloqueo en la Cámara Alta. El ex primer ministro y magnate de los medios de comunicación ha logrado su doble propósito de vengarse de Monti y de Merkel y de seguir siendo decisivo en la política italiana, a pesar de las decenas de escándalos de corrupción que ha protagonizado y de su nula credibilidad internacional. El incombustible político ha jugado a fondo la carta del populismo y se ha situado frente a la Unión Europea y a Alemania, prometiendo menos impuestos y más gasto público. (more…)