2007, tiempo de prueba
José M. de Areilza
31 de diciembre, 2006
(Nota del Editor: Una de las cosas mejores de mi 2006 ha sido la puesta en marcha de BlogEuropa.eu. Gracias a Tomás, Nacho, Fidel, Marie-Jose, Isabel, María, Fermín, Christian y Pablo y de distinguidos Guest Editors y comentaristas incisivos, este espacio de opinión y debate ha crecido con fuerza y se ha convertido en poco tiempo en lugar de visita favorito de miles de decision-makers, opinion-makers, ideas-brokers e ilustrados en general. Feliz 2007 a todos y, ahora sí, el último post del año)
El año 2007 que mañana empieza será un tiempo de prueba para la Unión. Las instituciones de Bruselas funcionan en el día a día, adaptándose a las ampliaciones sucesivas. Pero lo hacen sin proponerse grandes proyectos, con una percepción extendida de crisis y de que el futuro de la Unión ya no es lo que era. Este pesimismo tiene bases reales, como la falta de reformas económicas y de desarrollo de nuevas políticas en sectores clave como la energía o la inmigración, el fracaso de la Constitución propuesta y el escaso músculo internacional europeo en política exterior, comercio o defensa.
Para atajar esta decadencia, bajo la presidencia alemana que se inaugura estos días se celebrará el 25 de marzo de 2007 con la solemnidad debida los cincuenta años del Tratado de Roma que puso en marcha la Comunidad Económica Europea, el mejor ejemplo de globalización exitosa que se conoce. A partir de este impulso político se intentará forjar para junio un consenso en torno a la espinosa cuestión de qué hacer con la fallida Constitución. Pero tal vez estemos ante un error de planificación estratégica. ¿Por qué gastar más energías y tiempo en lo más difícil? Al menos siete Estados miembros de la nueva Europa de 27 socios se oponen con distintos grados de sinceridad a la entrada en vigor de la Constitución. Lo más sensato sería esperar a final de la legislatura, en 2009, para abordar algunos cambios del actual Tratado de la Unión Europea, empezando desde cero.
No obstante, los gobiernos de Francia y Alemania están empeñados en realizar cuanto antes un “rescate selectivo” del texto constitucional y aprovecharse la favorable distribución de poder en las instituciones a favor de los cuatro países más poblados. La ironía que se les escapa a muchos es que ninguno de estos dos antiguos “motores” de la integración ha ratificado el texto que defienden, por un pleito ante el Tribunal Constitucional alemán aún no resuelto y del que nadie del gobierno de Angela Merkel quiere hablar mucho en público. Además, el calendario de 2007 es complicado para el encaje de bolillos entre 27 gobiernos que requiere un nuevo pacto constitucional. En junio el nuevo ocupante del Elíseo apenas habrá aterrizado y sin contar a fondo con Francia es imposible la salida de la crisis europea. Es cierto que el equipo de Nicolás Sarkozy negocia de forma discreta y detallada desde hace meses con el gobierno alemán esta salida, rápida y ¡sin referendos, por favor!, pero el ministro del Interior no tiene ni mucho menos ganada la elección presidencial, en la que no hay que descontar la pesadilla de un resurgente Frente Nacional y sus efectos imprevisibles.
En verano de 2007 es también previsible la renuncia de Tony Blair al puesto de primer ministro y su relevo por el poco europeista Gordon Brown, un escocés profundo que sólo destacará en Bruselas por su solidez en cuestiones económicas y su negativa a la moneda única. El gobierno español sigue siendo irrelevante en este cambiante escenario europeo. Ni Zapatero ni Moratinos se dedican en serio a los asuntos comunitarios y no tienen capital político que gastar en esta materia. Nuestro país tan sólo organizará el 26 de enero una cumbre en Madrid copatrocinada con Luxemburgo para reunir a los países que sí han ratificado la Constitución europea, no se sabe muy bien con qué objeto. Lo que a estas alturas es seguro es que Francia considera esta reunión un gesto inamistoso. El 2007, en suma, se presenta como un tiempo de prueba para Europa. De Angela Merkel y de sus colegas europeos depende elegir bien los retos y, como en los buenos tiempos de la integración, pilotar la nave con la vista puesta en el largo plazo.
2 Comments »
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Efectivamente, el 2007 se plantea como un año reto en muchos aspectos del plano internacional. Y no sólo en el el Comunitario.
La adhesión de Bulgaria y Rumanía a la Unión servirá para consolidar Europa en un futuro bajo una misma moneda y, esperemos, un marco legal unificado. Pero, de nuevo, nos enfrentamos al reto de integrar en nuestras filas a cerca de 30 millones de ciudadanos que viven descontentos de sus países y que parecen mirarnos más como un vía de escape que como una inversión de futuro. Europa es un proyecto basado en crear una federación de estado que vivan en una realación simbiótica, de necesidad mútua, que garantice la paz y el bienestar de sus ciudadanos. Esperemos que las nuevas incorporaciones vean el camino a seguir y, con nuestra ayuda, puedan hacer una rica aportación a este proyecto de paz que es la UE.
En el plano extracomunitario, parece que cada uno tendrá su propio quehacer.
China tendrá un reto importante en controlar su galopante economía, además de preparar los JJOO del 2008 en Pekin, que, por cierto, parece que lo están haciendo bastante bien.
EEUU tienen una agenda bastante interesante. Su presidente está en entredicho tras perder su partido las últimas elecciones. Y mientras su papel como “árbitro de la paz” se plantea peliagudo, con una Corea del Norte rearmando su arsenal nuclear, Irak al borde de la guerra civil, y su aliado Israel peleando con Irán en tierras palestinas y libanesas. Y, mientras, algunas de las principales compañías industriales del país reestructurándose ante el reto de sobrevivir a la creciente avalancha de productos Made in China, a mitad de precio e igual calidad.
Tampoco olvidemos, pues, el importante papel que desempeñará la comunidad árabe en ayudar a mantener la paz y estabilidad internacional.
La retirada de Chirac y Blair de la política dejarán a Mekel, Presidenta de la UE, en medio de un campo de juego que parece que va a entrar en un ebullición, tanto a nivel interno, con el trajín que supone incorporar 2 nuevos estados miembros, como el externo, pues quién duda que tanto los EEUU como China y otros viejo aliados llamarán más de una vez a esta nuestra puerta recordadno viejo favores y pidiendo una ayuda.
Y dejando Rusia, África y Latinoamércia en el tintero, me despido deseando un 2007 muy feliz a todos.
Comment by Rodrigo Cardenal — January 3, 2007 @ 2:44 pm
Monnet tenía una conciencia de la necesidad de construir algún tipo de unidad entre europeos. Si la unidad de Europa se estancaba, llegó a decir, la tercera guerra mundial sería muy probable. No se si hoy en día tenemos la misma tensión dramática. El drama existe, a mi no me cabe duda, lo que no sé es si nos damos plena cuenta. No creo que la solución política a esta encrucijada (hay otras soluciones además de las políticas) pase por algo grandilocuente, lo que es seguro es que si no se ve bien el problema la solución será poco efectiva.
Comment by jaime — January 9, 2007 @ 1:14 pm