La France est un pays à part
Marie-José Garot
27 Mars 2007
Devinez de quoi l’on parle en France lors du 50ème anniversaire du Traité de Rome ? … Eh, bien d’identité nationale bien sûr ! Cela va de soi, nous sommes en France.
Une France qui a voté non à la Constitution européenne il y a deux ans, qui est l’un des Etats membres le plus réticent à transposer les directives européennes (qu’elle a votées…), et où le Conseil d’Etat se sent obligé d’inviter l’administration française à « développer un vrai réflexe européen ».
Mais pas de panique ! Comme dit notre futur ex-Président de la République, « la France est un pays à part ». Avec cela, tout est dit !
Moving Greenpeace and the European Socialism to “Atomkraft ja bitte”
Pablo Diaz de Rábago
March 26, 2007
European and local media need to push the issue of both Greenpeace and Socialists supporting nuclear energy. From the real arguments, the logic of the main two reasons plus coda (Global warming, energy independence, and development of oil and gas countries based on people and not on natural resources) is light-years ahead of the risks of the technology or of the opportunity cost of not cutting CO2 levels drastically.
This week’s best pitch was to see Greenpeace characterized as a “religious” force by James Lovelock. Maybe he had a lapsus and meant “fanatic” or “irrational”. Maybe he did not want to say that Greenpeace’s position against nuclear should be reviewed with cold heads and changed.
A solid European leadership in this process, as Victor said in a comment to my earlier post, would honour Euratom and EU 50th anniversary.
Personaje en busca de autor
J. Ignacio Torreblanca
25 de Marzo, 2007
Cincuenta años después de la firma del Tratado de Roma, Europa se busca a sí misma. En el guión original, Europa iba a ser una organización pequeña, cohesionada e introvertida, dedicada a preservar la paz entre sus miembros y a proporcionar bienestar económico a sus ciudadanos. Bajo el paraguas de la OTAN y al abrigo del muro de Berlín, el mundo exterior se presentaba distante y distinto. La dificultad de hallar un ‘leitmotiv’ del futuro no debe interpretarse en clave euroescéptica Pero como ocurre tantas veces en la vida cuando los planes originales se tuercen a causa de acontecimientos inesperados, Europa ha tomado un rumbo muy diferente del previsto. Por un lado, las sucesivas ampliaciones, que sólo estaban en la pizarra original en un sentido retórico, han transformado profundamente la Unión Europea, alterando los equilibrios de poder entre Estados grandes y pequeños, obligando a reformar continuamente las instituciones y las políticas comunes y, sobre todo, afectando muy negativamente las percepciones ciudadanas en torno a la identidad colectiva de Europa.
Por otro lado, las fuerzas económicas internacionales, expresadas en el fenómeno de la globalización, han obligado a la Unión Europea a abrirse al mundo más de lo que hubiera deseado, cuestionando la viabilidad de un modo de vida basado en altos niveles de bienestar y protección social. Así, frente a un diseño original en el que la construcción europea se legitimaría en razón de su capacidad de ofrecer seguridad y bienestar a todos los europeos, los beneficios de la integración se reparten hoy asimétricamente, generando ganadores y perdedores, lo cual ha abierto en muchos países la espita del descontento. En el reparto de papeles actual, la UE desregula, liberaliza y abre los mercados, pero los principales instrumentos de compensación (las políticas fiscales, sociales, educativas, etcétera) quedan en el ámbito nacional, aunque notablemente disminuidos en su eficacia, haciendo que los ciudadanos responsabilicen cada vez más al proceso de integración europeo de los aspectos negativos de la globalización.
Por último, Europa se ha visto obligada, también a su pesar, a asumir un papel global para el cual su preparación e idoneidad dista mucho que desear. (more…)
El proyecto político del Mercado Común
José M. de Areilza
23 de Marzo, 2007
Con frecuencia se dice que la integración económica europea, centrada en torno al proyecto de construir un mercado común, fue posible porque no entraba en el terreno de la política y se limitaba a cuestiones técnicas. Nada más alejado de la realidad. Es cierto que la Comunidad Económica Europea se lanzó después de que la integración de la defensa europea, más abiertamente política, fracasara por un temprano “no” francés. Sin embargo, una explicación tecnocrática del éxito de la CEE no da razón de los importantes efectos de transformación de la vida política europea que ha tenido y sigue teniendo el mercado común.
La CEE fue ante todo un plan de paz y de prosperidad compartida, que afianzó la reconciliación entre Alemania y sus antiguos enemigos más que ningún otro acuerdo internacional. Puso bajo vigilancia tanto el proteccionismo como el nacionalismo de sus componentes. Generalizó el análisis de las políticas europeas y nacionales desde el pensamiento liberal económico, aunque en ocasiones se negasen sus prescripciones, como ha sido el caso de la política agrícola, y todo ello mientras se desarrollaba el Estado del Bienestar y en medio de periódicas crisis políticas por los problemas de ajuste de la Comunidad Europea a su crecimiento continuado de miembros y de tareas. Una vez se comprobó la falta de viabilidad económica del Estado social, la tarea de alcanzar en serio un mercado europeo ofreció a los Estados una salida económica exitosa al final de los años ochenta.
Hoy en día el rebautizado mercado interior es en muchos sentidos un precursor de la globalización y de sus necesarios debates económicos, políticos y sociales. En un escenario de moneda única y bajo presupuesto europeo, el camino de mayor liberalización, competencia y flexibilidad de precios y salarios en la UE está claro, aunque en las instituciones europeas y en muchos Estados miembros falte voluntad política para poner en marcha el necesario programa de reformas.
La revolución política del Mercado Común ha dejado otras huellas muy profundas, además de haber dado alas al pensamiento económico liberal. Ha producido al menos tres mutaciones históricas. (more…)
50 years after the Treaty of Rome, why Europe? Ask the have-nots
J. Ignacio Torreblanca
March 22, 2007
These days, Europeanists muddle through their feelings to try to find a reason for joy. They look back and they see all the EU has achieved, but they look through the window, and they feel that nobody but them gives a damn about it. By any standard, the EU is a success: peace, prosperity, reconciliation, democracy, human rights. The reunification of Europe has taken place, peacefully! (please compare this with Napoleon and Hitler). This is the ultimate paradox of European integration: a major success which makes nobody happy!
I don´t like football, but on Sunday I took my son to see Real Madrid. People protested for 45 minutes because Real Madrid was playing badly and could not score against a theoretically weaker rival. Then, Real Madrid scored, but people continued protesting because the thought it was not enough. My surprise came when Real Madrid scored again. Did people become happy with a 2-0 result? No, they left the stadium: knowing that their team was going to win, many people lost interest and decide to go home. Are Europeans a sort of Real Madrid followers? Sometimes I tend to think so.
So my surprise to see a British newspaper daring to do the most politically incorrect thing in the UK: to celebrate the 50th anniversary naming 50 reasons to “love” the EU. Nothing like the have-nots to tell the haves what life is about. I recently read a magnificent speech about the EU and its virtues by the President of the Bosnian Federation. Maybe we should just let those who don’t have the EU talk for a few days and learn form them. Here they are:
“50 reasons to love the European Union”
As the EU celebrates its anniversary, The Independent looks at 50 benefits it has brought, and asks: “What has Europe done for us?”
1 The end of war between European nations
2 Democracy is now flourishing in 27 countries
3 Once-poor countries, such as Ireland, Greece and Portugal, are prospering
4 The creation of the world’s largest internal trading market
5 Unparalleled rights for European consumers
6 Co-operation on continent-wide immigration policy
7 Co-operation on crime, through Europol
8 Laws that make it easier for British people to buy property in Europe
9 Cleaner beaches and rivers throughout Europe
10 Four weeks statutory paid holiday a year for workers in Europe (more…)
Atomkraft, Ja, bitte… (to help Russia and the Middle East develop)
Pablo Díaz de Rábago
March 10, 2007
As a teenage student in Austria, 1982, I came to see the first “Atomkraft, Nein Danke” sticker. At first , I could not understand the social reaction to nuclear plants in Austria and Germany. Later, the Three-Mile Island incident and the Tschernobil meltdown put some sense of perspective in the claim nuclear energy was dangerous.
However, the dangers of nuclear plants have evolved, probably not as much as computer power has -compare, for example an Apple II computer of the late eighties to a Backberry today-, but to a standard that makes dangers technically manageable and thus politically acceptable. In this respect see the comments on the Tschernobil technology. The link nuclear danger – Tschernobil is like comparing today car safety – Ford model T.
Still, the left (Socialist) and the Green have not, until recently, started to regard (albeit privately) the possibility of endorsing nuclear power and only in the new light of the global warming threat. See in this respect the change of heart of the author of the GAIA theory, James Lovelock one of the brains behind green political activity. But public endorsement is still not there yet.
Why? (more…)