En el nombre de Europa: el Tratado de Roma cincuenta años después
Julio Crespo MacLennan
1 de Abril, 2007
“La palabra Europa siempre está en boca de aquellos políticos que piden a otras potencias algo que no se atreven a pedir en su nombre”, decía el canciller alemán Otto von Bismark a finales del siglo XIX. Esta frase sigue teniendo vigencia en el siglo XXI. Europa es una de esas grandes palabras, como la paz y la democracia, con las que se suelen adornar los grandes discursos políticos. Sin embargo, cuando un europeo habla en nombre de Europa casi siempre lo hace para defender los intereses particulares de una nación, una región o un determinado grupo. ¿Quién debe hablar en nombre de Europa? ¿Qué objetivos y qué principios debe defender? ¿Cuál es su porvenir?
Estas consideraciones estaban muy presentes en los años cuarenta, cuando comenzó la construcción europea, que dio un gran paso adelante con la firma del Tratado de Roma, cuyo cincuenta aniversario conmemoramos estos días. Por ese tratado, el 25 de marzo de 1957 se creaba la Comunidad Económica Europea y la Comunidad de la Energía Atómica, que tendrían una enorme repercusión en la economía de los países firmantes; pero sobre todo se logró algo mucho más importante para el porvenir del continente: por primera vez en la historia había una organización que aspiraba a representar los intereses colectivos de Europa, las Comunidades Europeas y unas instituciones supranacionales que trataban los problemas de los europeos independientemente de la nación a la que pertenecían. Este logro no fue tan perceptible inicialmente, pero con el tiempo acabaría teniendo un impacto revolucionario en la política europea, pues la construcción europea fue ante todo una revolución silenciosa.
Las Comunidades Europeas, inicialmente, sólo representaban a seis naciones; sin embargo, tenían plena legitimidad para hablar en nombre de Europa. (more…)