La revolución Sarkozy
José M. de Areilza
7 de Mayo, 2007
La clara victoria de Nicolás Sarkozy es sorprendente, si tenemos en cuenta la tendencia tan arraigada durante décadas en Francia de posponer las necesarias reformas económicas y sociales. El político conservador ha prometido ante todo ser rupturista y se ha alejado por completo del legado de Jacques Chirac. En las primeras semanas podría presentar planes para reformar la educación, la legislación laboral, la fiscalidad y la seguridad social y favorecer así el crecimiento económico y el dinamismo empresarial. Además, quiere impulsar los valores de esfuerzo individual, patriotismo y responsabilidad frente a los excesos del multiculturalismo y del relativismo moral de mayo del 68. El reto es enorme y la vena populista del nuevo presidente puede hacerle fracasar.
Pero lo esencial de este contundente resultado, con una participación tan alta, es que los franceses, por fin, quieren cambios. Esta tendencia de ruptura con el pasado podría volver a marcar las elecciones legislativas del próximo 10 de junio. No pocos políticos franceses llevan años echando la culpa del declive de su país a la globalización y, en el entorno europeo, a la ampliación al Este y hasta la victoria ayer de Nicolás Sarkozy parecían incapaces de renovarse y tomar decisiones difíciles. El nuevo presidente gaullista buscará la concertación en Bruselas con la canciller Angela Merkel en asuntos como el mercado energético, la política de inmigración y las reglas de funcionamiento de las instituciones comunitarias, pero centrará su atención en las reformas domésticas, que exigirán sacrificios y provocarán reacciones adversas. El mandato de Nicolás Sarkozy, en definitiva, es un test para saber si la solución de los problemas compartidos por los europeos del siglo XXI es una revolución que combine las recetas del pensamiento liberal con el ideario conservador.
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A mi me cuesta mucho esfuerzo creerme el discurso reformador y rupturista de Sarkozy, teniendo presente que ha sido el ministro más importante dentro del Gobierno y la Presidencia que se va. Sin embargo, yn todo caso, es evidente que una mayoría de franceses le han creido y no han visto contradicción alguna en un programa que rompía absolutamente con la politica francesa del actual Gobierno del que, sin embargo, el era miembro.
Entiendo bien que en la campaña tanto Sarko como Sego alejaran el fantasma “europeo” dadas las circustancias y el mal sabor de boca del “no” en el referedum.
Pero he creido siempre tambien que ganara uno u otro “arreglar Europa” tendría que ser una de las prioridades del nuevo Presidente. Y cuando hablo de “arreglar Europa” excluyo proyectos de “mini-tratado” y propuestas de mínimos.
Puedo ser una ingenua o una idealista romantica pero confio en que Francia y Alemania -con la ayuda del resto de los paises partidarios de la Constitución- nos sacarán del lio en el que estamos metidos. Me cuesta creer que podamos tirar a la basura -y empezar de nuevo- un texto que se ha tardado años en hacerse y que supone un punto de equilibrio -frágil, como todo equilibrio; pero equilibrio, al fin y al cabo- en el que estuvieron de acuerdo 25 paises en Julio y Octubre de 2004.
María López-Contreras
Comment by Maria López-Contreras — May 10, 2007 @ 9:04 pm
Las noticias de hoy muestran que no iba mal encaminada. La primera actuación de Sarkozy como Presidente ha sido irse a Alemania porque es necesario “sacar a Europa de la parálasis”. Europa vuelve como prioridad a la agenda política francesa.
Junto a este gesto, se empieza a hablar de algo mucho más sensato que un “mini-tratado”: dos tratados, uno “constitucional” (aunque posiblemente la palabra Constitución deberá desaparecer con la parte I y las disposiciones finales del proyecto de Constitucion y la parte II (la carta de los derechos fundamentales) como Protocolo anexo y un “Tratado de politicas” (parte III del proyecto de constitución) que no sería más que la consolidación de los Tratados actuales con las pequeños pasos que se dieron en la Convención + CIG 2004. Pero esta idea -vieja- pero que vuelve con nuevos bríos y apoyos, merece un comentario (post) nuevo. Vuelve la esperanza. ¡¡Mantengamos el proyecto de Constitucion: cambiemos sólo su forma o instrumentación.!!
María
Comment by Maria López-Contreras — May 16, 2007 @ 7:08 pm