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Seminario “España ante el debate constitucional europeo”

El pasado día 10 de octubre se celebró el 5º seminario BlogEuropa.eu, dentro del programa “Hablamos de Europa” patrocinado por el Ministerio de Asuntos Exteriores sobre “España ante el debate Constitucional Europeo” impartido por J. Ignacio Torreblanca, Director de la Oficina de Madrid del European Council on Foreign Relations y profesor de Ciencia Política en la UNED, y por Jose M. de Areilza, Vicedecano del Área Jurídica y titular de la Cátedra Jean Monnet del Instituto de Empresa.

J. Ignacio Torreblanca inició su análisis del nuevo Tratado señalando que nos encontramos ante la mayor operación de marketing de la historia de la UE. Un mal ejercicio de comunicación para una potencia que presume de legitimidad basada en la aceptación (soft power). Tristemente, mucho de lo que se está haciendo dará la razón a los euroescépticos. En cuanto al análisis del Tratado de Reforma, no hace falta ser un defensor de la difunta Constitución Europea para afirmar que comparte con éste prácticamente todo su código genético, lo afirma la Cámara de los Comunes, que tras haber comparado los textos ha concluido que son: “substantially equivalent”. Por ello, en algunos países el Tratado de Reforma no se quiere presentar en su forma consolidada a la opinión pública antes de ser ratificado por los parlamentos nacionales.

Para J. Ignacio Torreblanca hemos rescatado lo peor del viejo método de reforma de tratados (la diplomacia jurídico-secreta) sin haber recogido lo mejor de la Convención (la lógica constituyente y ciudadana). Con el viejo método, los Estados se mostraban capaces de llegar a acuerdos, pero experimentaban dificultades a la hora de explicarlos a la ciudadanía y, posteriormente, de obtener su ratificación. Sin embargo, en esta ocasión, pese a los antecedentes, no se ha dedicado tiempo a pensar en la ratificación por los Estados. Con un texto oscuro y de peor calidad, el resultado está el aire.

La confusión, desde el punto de vista de los ciudadanos, será enorme. Véase, por ejemplo, lo ocurrido con la Carta de Derechos Fundamentales: unos sostienen que es un éxito haberla incluido en el Tratado con pleno valor jurídico; mientras, otros afirman sin sonrojo que dicha Carta no crea derechos sustantivos ni tiene valor jurídico alguno. Una paradoja similar se plantea en lo relativo a las cuestiones de justicia e interior, donde la comunitarización se va a extender a las nuevas áreas (cooperación judicial, policial, inmigración, etc.) pero con una reserva intergubernamental muy importante, que deja fuera temporalmente al Tribunal de Justicia.

Posteriormente, J. Ignacio Torreblanca realizó un análisis de las novedades que introduce el Tratado desde el sistema de votación en el Consejo y la distribución de escaños europeos a la participación de los parlamentos nacionales en la toma de decisiones europea.

En política exterior, la complejidad es sustancial, por lo que habrá bastante confusión inicial. Por un lado, habrá un Presidente estable con un mandato de dos años y medio y con competencias de representación exterior de la Unión; por otro un Alto Representante que tendrá responsabilidad en política exterior y las relaciones exteriores. Éste será también vicepresidente de la Comisión Europea, donde su Presidente seguirá teniendo actividad internacional, por lo que en absoluto puede hablarse de una simplificación o reducción de voces y caras. Habrá un Consejo de Asuntos Exteriores, pero la preparación de los asuntos relacionados con las políticas comunitarias seguirá en manos del COREPER, aunque se trate materias con dimensiones internacionales (comercio, ayuda, medioambiente, energía, etc).

Una importante novedad es que en materia de seguridad y justicia, derecho de familia y ciudadanía, cualquier Estado puede pedir la paralización del proceso de comunitarización, aunque frente a este “freno de emergencia”, existe la posibilidad de que nueve estados puedan continuar el proceso vía cooperaciones reforzadas. Pero esto es, según Torreblanca, una inversión de la lógica habitual, ya que convierte la aplicación de la norma en excepcional, en lugar de considerar excepcional que ésta no se aplique.

Tras esta intervención, Jose M. de Areilza comentó que en la UE durante mucho tiempo ha sido más importante conseguir resultados que el cómo se alcanzaban éstos. Pero hoy, las cosas han cambiado: en la democratización progresiva de la UE es más importante cómo se hacen las cosas que el contenido del nuevo Tratado.

También señaló que en relación a todo este “proceso constitucional”, el gobierno español ha adoptado una actitud de pasividad y retraimiento y no ha sabido encontrar su hueco al deshacerse el tándem Chirac-Shroeder. Polonia ha logrado un abogado general y un acuerdo ventajoso sobre los votos; Italia ha logrado mantener la paridad en cuanto al número de eurodiputados; el Reino Unido ha quedado exento de la Carta de Derechos Fundamentales; mientras, España se ha quedado fuera del debate. Por eso, si finalmente el proceso sale bien será a pesar de la posición española.

Destacó también que estamos ante el regreso al elitismo originario de la integración europea. Flota la idea de que como la constitución no fue aprobada en dos consultas nacionales, ahora se rescata un texto muy similar pero más oscuro y confuso y se evitan los referendos. En el fondo, afirmó, hubiera sido más coherente negociar un Tratado de Niza II con una agenda abierta y en un año, en vez de emplear seis en una introspección bastante estéril. Sin embargo, está claro que la necesidad de debate constitucional y democrático en el plano europeo persiste.

El texto resultante es muy farragoso, y a pesar del clamor de no hacer consultas nacionales, sin embargo, sí habrá estados miembros como Irlanda, y Dinamarca, y posiblemente RU donde finalmente se consultará a la ciudadanía. El nuevo texto no tendrá carácter constitucional y no se llamará Constitución, pero para Jose M. de Areilza ya existe una constitución material de la Unión Europea formada por los Tratados, las resoluciones del Tribunal de Justicia, etc… y esta nueva solución del Tratado, puede llevarnos a dar pasos atrás. Sin embargo, el mayor desafío de la situación actual es que después del Tratado de Lisboa no hay nada, no hay otro proyecto. Quizá podemos consolarnos pensando que las mejores ideas surgen cuando ha oscurecido.

Comments (1) 10:13 am |

1 Comment »

  1. I see that the Real Instituto Elcano has published a complete consolidated version of the amending treaties (Lisbon Treaty), but shouldn’t the Council be responsible for informing the citizens of the EU, in all the official languages?

    Without consolidation the treaties are unaccessible for most Europeans.

    Correct information is a much more basic need of the people and duty of the governments than (avoiding) referenda.

    Comment by Ralf Grahn — October 29, 2007 @ 3:59 pm

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