El Buen Juicio de los Jueces
Fidel Sendagorta
16 de julio, 2009
En los últimos días algunos expertos en integración europea se han pronunciado muy críticamente sobre las condiciones impuestas por el Tribunal Constitucional alemán para declarar compatible el Tratado de Lisboa con la Ley Fundamental de Bonn. José Mª de Areilza se lamentaba en un post reciente de que el Tribunal alemán sustente su decisión en una comprensión escasamente sofisticada de la relación jurídico-política entre los tratados europeos y las constituciones nacionales, lo que trasluce una desconfianza de fondo sobre la integración con una visión muy simplista según la cual “o todos alemanes, o todos europeos”. Por su parte, Wolfgang Münchau concluye, en su columna del Financial Times, que el Tribunal Constitucional alemán ha detenido de hecho la integración europea en el punto actual al establecer que Alemania debe conservar la plena soberanía sobre las áreas siguientes: derecho penal, policía, operaciones militares, política fiscal, política social, educación, cultura, medios de comunicación y relaciones con los grupos religiosos. El Tratado de Lisboa sería por tanto el último gran tratado del proceso de construcción europea. Münchau critica especialmente la inclusión en esta lista de la política fiscal ya que, en su opinión, el mantenimiento de las decisiones políticas en este campo en el nivel nacional no es compatible a largo plazo con la preservación de una moneda única.
Areilza y Münchau son dos de mis analistas favoritos en cuestiones europeas pero creo que en esta ocasión se han dejado llevar por sus convicciones europeistas en abstracto sin tener en cuenta las lecciones de la grave crisis abierta en el proceso de ratificación de la constitución europea y posteriormente de su sucesor, el Tratado de Lisboa. Crisis, recuérdese, causada por los resultados negativos de los referendos celebrados en Francia, Holanda e Irlanda. En mi opinión, más allá de otras causas contingentes, el motivo último de esta crisis es la resistencia de un buen número de ciudadanos europeos a avanzar en un proceso de integración que trae consigo inevitablemente un debilitamiento de los estados naciones, únicos marcos creíbles de la democracia política y de la cohesión social, aunque no sea más que por razones de proximidad o de lengua. En consecuencia, para recuperar la confianza de los ciudadanos, la UE debe tranquilizarlos sobre sus límites políticos y también geográficos (por lo que se refiere a la ampliación). La tesis de Hubert Védrine, que comparto, es que para ello hay que eliminar la confusión y la inquietud creadas por el encadenamiento de un tratado después de otro que a su vez se considera insuficiente apenas se ha firmado, y admitir que la Unión está alcanzando su configuración definitiva.
Esto es lo que ha hecho el Tribunal Constitucional alemán. La democracia nacional y la integración europea no pueden ser incompatibles, pero los jueces alemanes como antes los electores franceses, holandeses e irlandeses, han decidido que de equivocarse en un sentido o en otro, resultaba preferible hacerlo a favor de un fortalecimiento de la democracia.
2 Comments »
RSS feed for comments on this post. | TrackBack URI | bookmark on del.icio.us.
Leave a comment
Advertencia de Protección de Datos:
Los datos personales capturados con ocasión de la utilización del formulario de comentarios (nombre/apodo, dirección de correo electrónico, sitio web y dirección IP), serán incluidos en un fichero del propietario del sitio web y se publicarán (excepto su dirección de correo electrónico y su dirección IP) en esta página con la finalidad de permitir opinar públicamente al lector, así como para en su caso contestar al comentario o consultas que formule. Podrá ejercitar sus derechos de acceso, de rectificación, de cancelación y de oposición en lo referido a dichos datos personales dirigiendo un correo electrónico a la dirección: datos.personales@blogeuropa.eu.
----
Privacy notice:
Please be informed that by using the comments form, your personal data (name/nickname, e-mail address, website and IP address), will be included in a file owned by the website proprietor and published along your comment (except for your e-mail and IP addresses), in order for the reader to publicly comment, as well as -should that be the case-, to respond to any comment or query that readers may have made. You will be able to exercise your rights to access, rectify, cancel and oppose such personal data by sending an e-mail to the following address: datos.personales@blogeuropa.eu.
Querido Fidel,
gracias por tu post, es como siempre una invitación a pensar más y mejor, gracias además por los piropos, de parte de wolfgang también. garabateo hoy estas ideas para continuar el debate tan interesante que propones: el problema de fondo puede ser que desde 1992 las instituciones europeas, tribunal de justicia de la CE incluido, no se han tomado del todo en serio la necesidad de que la UE cada vez con más poderes y más Estados tenga límites materiales más claros a lo que hace, una condición necesaria para su legitimidad y democracia (o mejor demoi-cracia). Pero esto no justifica la decisión de 30 de junio del TC alemán, un intento unilateral y un poco de brocha gorda de subordinar el futuro de la integración (solo en parte pactado en Lisboa) a la voluntad del parlamento de un único Estado miembro o de su máximo tribunal. El reto es convencer desde Bruselas con hechos, autolimitaciones, resultados, que la democracia nacional se fortalece en el contexto de su apertura a la integración europea y que no hay, no debería haber, juego suma cero en nuestro mundo cosmopolita y de gobierno compartido en varios niveles.
Comment by Jose — July 16, 2009 @ 11:40 pm
Muchas gracias José por tus sugerentes comentarios. Tienes razón en que toda visión de futuro de la integración europea pasa por la convicción de que no puede haber juego suma cero entre el paralelo fortalecimiento de las instituciones europeas y de las democracias nacionales. Pero en estos últimos años no pocos ciudadanos europeos han perdido la confianza en el rumbo que querían imprimir a la construcción europea sus líderes: una huida hacia adelante en la que Giscard se comparaba con los Padres Fundadores de la Constitución norteamericana. Sabemos que había mucho de retórica en esos discursos pero muchos votantes se quisieron desmarcar de esa deriva. Y ahora estamos en la resaca de todo eso.
Comment by Fidel — September 6, 2009 @ 7:45 pm