WikiLeaks
Tomás F. Serna
December 12, 2010
My grandfather, who lived to the age of 93, had a scotch every day of the last seventy years of his life. He only allowed himself a second one on saturday nights -he went to dinner out with my grandmother each and every saturday for 50+ years-, and when the United States had some kind of military incident around the world.
Most times it would work like this: News about some incident would break and he would call me and invite me over to his place. There, I would operate the satellite system to tune CNN on, and we would watch the news together. With a glass of scotch.
He had lived over 45 years on the Caribbean and had visited the US many, many times throughout his life, both for business and for leisure.
One thing was clear to him, when some local talking head complained on TV about the US acting as the “Police of the world” he always said that thank God someone was undertaking that role, and that it was good news for the “free world” that the ones taking care of that were the americans.
Just very recently we had a clear example on how very much we are in need of such a “world police”. North Korea, anyone?… (more…)
Secretos contados más de una vez
José M. de Areilza
10 de diciembre, 2010
Mientras los europeos debatimos sobre cómo salvar nuestra moneda y los consensos no aparecen, la relación transatlántica ha sido puesta a prueba por Wikileaks y sus filtraciones de la red diplomática norteamericana. Por fortuna, la confianza entre occidentales ha superado con éxito este verdadero “test de stress”. La organización filtradora refleja la personalidad anárquica de su fundador, Julian Assange, cuyo desprecio hacia cualquier autoridad le ha llevado formular un imperativo infantil, la transparencia total en las relaciones entre Estados. El australiano comulga con una visión primitiva de Internet, según la cual en la red no hay reglas ni principios, como si fuera asteriode independiente. Pero en esta ocasión han funcionado los pesos y contrapesos de la democracia y la diplomacia y ha prevalecido la mentalidad cabal de que en la red hay que proteger los mismos bienes jurídicos que fuera de ella. Todo parece indicar que los medios de comunicación encargados de dar a conocer los más de 250.000 cables robados han editado de forma cuidadosa los contenidos puestos a la luz pública, algo que Wikileaks no suele hacer por su cuenta. En conjunto la imagen de EEUU ha salido fortalecida, como la de un país que se toma en serio su papel de superpotencia y de primera democracia del mundo.
El fenómeno Wikileaks no impedirá que continúe la colaboración permanente entre gobiernos democráticos, que para que sea valiosa debe tener aspectos confidenciales. Gracias a Julian Assange, en lo sucesivo habrá más secretos, no menos, solo que los canales de comunicación serán distintos, más seleccionados y tecnológicamente más sofisticados. Habrá no obstante nuevas violaciones de la confidencialidad e intentos de minar la confianza entre los gobiernos democráticos, porque la paradoja formulada por Jacques Derrida, “para que exista un secreto, hay que contarlo por lo menos una vez”, no perderá nunca su validez.
La otra periferia
José M. de Areilza
3 de diciembre, 2010
La falta de liderazgo para abordar la crisis del euro ha dividido a los países de la Unión en centro y periferia, desandando el camino de muchos años de integración. La división europea más objetiva, sin embargo, sigue siendo entre países que ven la globalización económica como una oportunidad y los que la encaran como amenaza. El primer grupo lo encabezan Alemania y el Reino Unido, con una gran sintonía de sus gobiernos en cuestiones económicas, empezando por la austeridad y la apertura al exterior. Ambos países han sabido salir de crisis económicas en los últimos treinta años con sacrificios y reformas sustantivas y lo harán una vez más. En el segundo grupo imperan las ideas francesas y las recetas de intervencionismo y gasto. Pero el gobierno de David Cameron ha decidido ponerse las cosas un poco más difíciles para influir en Bruselas y ser el socio preferido del ejecutivo alemán. El disparo en el pie se llama ley de soberanía británica, una promesa del primer ministro a los euro-escépticos. Esta importante iniciativa garantiza que cualquier nueva transferencia de poder a la Unión será sometida a referéndum. El pueblo británico tenderá a votar que no en dichas consultas, espoleado por unos medios de comunicación por lo general anti-europeos que desfiguran la realidad de la integración. A la larga, la ley consagrará una Europa a dos velocidades, con el Reino Unido en la periferia.
La ironía es doble: el gobierno de David Cameron se había desprendido del lastre euroescéptico gracias a la coalición con los demócratas liberales y la Unión actual es aquella por la que los británicos han trabajado siempre, una unión económica imperfecta en la que no se diluye el peso de los grandes Estados. (more…)
Sálvese usted mismo
José M. de Areilza
26 de noviembre, 2010
Una vez iniciado el rescate de Irlanda, los debates sobre la necesidad de auxiliar a más países con frecuencia dan a entender que la Unión Europea ya ha adquirido la capacidad de poner orden en las finanzas públicas de sus Estados. Pero Bruselas no tiene poderes suficientes para que podamos hablar de verdad de un gobierno federal económico ni es fácil que se transfieran al nivel europeo muchas más competencias en los próximos meses. Dependemos mucho más de nosotros mismos de lo que se dice. Es cierto que la Unión y los Estados miembros del euro han reaccionado a la crisis improvisando importantes medidas para mejorar la supervisión europea de los mercados financieros y asistir a países de la moneda única que ya no puedan financiar su deuda, dejando sin efecto la cláusula de no rescate de Maastricht. Pero existen serias resistencias políticas a dotar rápidamente de poderes a las instituciones para abordar nuevas tareas. «Más Europa» es un eslogan con problemas democráticos en los países que más en serio se toman la integración incluso en estos momentos de crisis del euro.
Por ello, en vez de aspirar a que nos gobiernen otros desde Bruselas, es necesario afirmar un modelo de integración que interpela y respeta a las identidades nacionales, a las que les somete desde el nivel europeo a una saludable disciplina jurídica y económica. (more…)