La banca como problema: motivos y soluciones
Stan Ford
15 de noviembre, 20011
La banca ha sido la principal causante de la recesión actual, es ahora uno de los obstáculos para salir de ella y parece probable que genere la próxima. Esta es la opinión, en todo el mundo, de la mayoría de los ciudadanos y también de la clase política.
Tienen razón los críticos? Pienso que sí: la banca es más costosa y aporta menos a la sociedad que nunca. Hay tres razones para ello:
-La apertura de los bancos a una serie de negocios distintos, que aportan beneficios para los bancos a costa de aumentar el riesgo global en el sistema financiero.
-El completo control de los bancos por sus ejecutivos, prácticamente sin influencia de sus dueños, los accionistas.
-La concentración de poder y dinero en los grandes bancos, lo que dificulta poner límites a estas actividades.
Vamos a ver cada una.
A) Acumulación de negocios distintos.
La llamada banca global hace fundamentalmente cinco cosas:
-Tomar depósitos y prestar dinero, gana con el diferencial entre el coste de los depósitos y la renta de los créditos, y debe tener recursos propios suficientes para cubrir posibles fallidos.
-Manejar el dinero de terceros: gestión de fondos, banca privada.
-Manejar su propio dinero, tomando posiciones de riesgo propias.
-Crear productos financieros y colocarlos en el mercado, e intermediar productos financieros de terceros. Desde productos para financiación propia – acciones, bonos, bonos convertibles – hasta hipotecas titulizadas, cobertura de riesgos (CDS, credit default swaps), productos artificiales (como CDOs. Collateralized debt obligations) y demás parafernalia. El abuso de esta actividad fué la principal causa de la crisis bancaria.
-Ayudar a las empresas a obtener dinero de terceros – colocación de bonos y ampliaciones de capital, salidas a bolsa- y asesorar y ayudar a empresas para takeovers, desinversiones y un largo etcétera.
El mezclar estos negocios tiene consecuencias:
Se toman riesgos con los recursos propios del banco, reduciendo –cuando vienen mal dadas – la solvencia y la capacidad de afrontar los problemas.
Las financiaciones cruzadas entre bancos de inversiones financieras multiplica y hace más volátil el negocio de los bancos. Si cae uno caen todos.
Cuando el banco invierte su dinero compite con sus propios clientes. Las mejores oportunidades pueden ir a la cartera del banco, y los muertos en la cartera del banco pueden pasarse a los clientes, a precio de vivos.
Si un banco coloca productos financieros tenderá a meterlos en las carteras o fondos de inversión gestionados no porque sean mejores sino porque gana dinero con ello. (le pagan más cuanto peor sea el activo. Las comisiones de Madoff eran muy altas)
Los diversos roles en las empresas – financiador, intermediario, asesor – aportan información privilegiada que se puede usar como inversor directo, como prestamista y como gestor de terceros inversores.
Resumiendo, se dispara la volatilidad, aumenta el riesgo de insolvencia y del uso de información privilegiada y se facilita el abuso de los clientes.
B) Falta de supervisión por los accionistas de la gestión del banco.
Con ello se gerencia el banco en el mayor interés de los ejecutivos. Esto causa:
Sistemas de remuneración que incentivan la toma de riesgos: si el banco duplica sus beneficios el ejecutivo triplica los suyos; si lo pierde todo pagan los accionistas, los clientes y los contribuyentes.
Los ingresos de los ejecutivos bancarios son exorbitantes, con lo cual los mejores cerebros van a los bancos en vez de a la tecnología, los nuevos negocios o la investigación, y se crea con los mejores cerebros una clase privilegiada que no aporta nada a la sociedad.
Todo esto beneficia a los gestores de los bancos y perjudica a los demás. En la quiebra de Lehman el año 2008 los accionistas y bonistas lo perdieron todo o casi todo, los ciudadanos del mundo se encontraron con una crisis global y los ejecutivos no devolvieron ni el bonus del año 2007.
Para estos problemas hay una solución teóricamente sencilla para defender a los corderos quitándoles los dientes a los lobos: separar los negocios:
Si se toman depósitos y se presta dinero no se puede tomar riesgos con los recursos propios, ni crear o intermediar en productos financieros.
Si se tiene cualquier trato con empresas (prestar, asesorar, colocar sus acciones o bonos) no se puede invertir en ellas ni gestionar patrimonios de terceros.
Si se gestiona patrimonio de terceros no se puede invertir por cuenta propia, ni se puede asesorar empresas, prestarles dinero ni colocar sus productos.
Las comisiones recibidas por los gestores de patrimonios de terceros por colocar productos deben ir a los clientes.
Esto nos llevaría a cuatro tipos de empresas:
-Bancos comerciales, que toman depósitos y prestan dinero.
-Brokers, que intermedian en productos financieros, propios o de terceros.
-Gestoras de patrimonio, que gestionan dinero de terceros.
-Bancos de inversión, que ayudan a las empresas – emisiones de bonos, takeovers, etc.
Todo lo dicho es conocido desde hace mucho tiempo. Ya en 1933, bajo Franklin D. Roosevelt y despoés de la Gran Depresión, se aprobó la ley Glass Steagall, prohibiendo que los bancos de depósito fueran también bancos de inversión. Esta ley duró hasta el 1999, cuando se abolió bajo Bill Clinton ante la continua presión del lobby bancario.
Los problemas, pues, son bien conocidos, las soluciones también, y la presión ciudadana está siendo muy fuerte, ya que el papel de los bancos en esta crisis ha tenido mucha, y merecida, publicidad. La exigencia general en Europa y USA ha sido eliminar los privilegios, castigar los delitos financieros y aumentar la regulación.
Los estados, sobre todo USA en su papel de líder, no han hecho nada de esto. Después de haber puesto de rodillas a la economía mundial, de haber inundado el mundo de activos tóxicos vendidos como buenos, de haber destruido el mercado inmobiliario americano, de haber amañado las cuentas al menos en 2007 dando beneficios y bonus record (por supuesto aún sin devolver) unos meses antes de declarar enormes pérdidas y después del rescate con dinero público de todos los bancos de Wall Street y la mayoría de los británicos ningún banquero ha pisado un juzgado, la regulación no se ha tocado, los banqueros siguen cobrando remuneraciones exorbitantes y los presidentes de todos los bancos de Wall Street son los mismos que en 2007: Blankfein en Goldman, Dimon en JP Morgan, Pandit en Citibank y Mack en Morgan Stanley.
C) Lo que nos lleva a la segunda parte del problema: el excesivo poder de la banca, sobre todo de la americana, que se basa en tres factores:
La ocupación del poder financiero, basado en la buena relación con los políticos y la Securities Exchange Commission. Banqueros de Wall Street ocupan puestos relevantes en comisiones asesoras. Dos de los recientes secretarios del tesoro son Rubin (Goldman y despuès Citi) y Paulson (antes CEO de Goldman). El actual, Geithner (Reserve bank of NY), ayudó a Paulson o montar el rescate bancario. Los altos cargos de la SEC frecuentemene acaban en consejos y asesorías de los bancos.
La fuerza del lobby bancario, que dedica grandes sumas a financiar (con plena legalidad) las campańas de los polïticos que les apoyan, hacen muy difïcil pasar por comgreso y senado americanos medidas contra la banca.
El deseo de proteger a los bancos frente a la competencia de otros países hace que sólo se aprueben, en la práctica, medidas de carácter multinacional, mucho más difíciles de consensuar.
Por esto no se toman medidas para corregir el modus operandi de los bancos, y por esto seguiremos igual sine die. Sólo nos queda esperar a la próxima. Si es que no está aquí ya.
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