Un americano en París
José M. de Areilza
9 de diciembre, 2011
Si analizamos en estas horas críticas la gestión del poder alrededor del euro además de la centralidad de Alemania, queda también claro que Estados Unidos sigue siendo una gran potencia europea. Giscard D’Estaing así lo ha reconocido, muy molesto por las continuas visitas del secretario del Tesoro Timothy Geithner al viejo continente, nada menos que cuatro desde septiembre. El antiguo presidente francés ha calificado la frenética actividad en estos días del enviado del presidente Obama para apuntalar el euro como “inoportuna” e “insoportable”. El exabrupto revela ingratitud –nada peor que salvar a alguien para merecer su reproche permanente. Pero también trata de esconder que los europeos somos los responsables de haber hecho un diseño incompleto y frágil de la moneda única y de no haber mejorado luego esta arquitectura postmoderna y efímera con reformas europeas y nacionales. La Convención Europea, presidida por el mismo Valery Giscard D’Estaing, no tuvo a bien hacer propuestas significativas en este sentido. Una de las claves para solucionar la crisis es la profunda implicación de la Casa Blanca, movida en primer lugar por el interés de evitar un nuevo shock económico global. La interdependencia económica entre ambas orillas del Atlántico es mucho mayor que la de EEUU con cualquier otra región del mundo. Sin embargo, al dar prioridad a la crisis europea, nuestro principal aliado y garante de la seguridad europea asimismo reconoce que existe una comunidad política atlántica, cuyo refuerzo es fundamental para que la globalización sea un éxito. Sería mejor, por supuesto, que los europeos fuéramos capaces de solucionar nuestros problemas y que contribuyéramos a resolver los retos del mundo multipolar hacia el que nos encaminamos. (more…)
Cumbres de alto riesgo
José M. de Areilza
2 de diciembre, 2011
Angela Merkel pilota prepara una operación de salvamento de la eurozona que aleje a la moneda común del huracán financiero. Si llega a tiempo, el 9 de diciembre ofertará la supervisión reforzada europea de las cuentas nacionales, hasta bordear una unión fiscal integral, que incluye la exigencia de armonizaciones de estándares y de tributos. A cambio abriría las puertas del BCE a la solidaridad con cuentagotas, para refinanciar las montañas de deuda pública y devolver liquidez a los bancos.
España tiene mucho que perder si pierde las palancas para competir y atajar el endeudamiento público y privado con la necesaria rapidez. En un inoportuno interregno de gobierno y todavía sin capital político para negociar con la firmeza de la etapa de Aznar, nuestro país corre el riesgo de encallar en una posición subalterna. En el fondo, los pactos entre caballeros como el que propone Merkel son parches de urgencia, irremediables después de negar los problemas estructurales de la moneda única y de repartir culpas para aplazar una solución de conjunto.
Lo más apropiado sería fortalecer las reglas del nuevo poder de la UE vía reforma de los tratados, y definir bien los equilibrios de legitimidad europea y de democracia nacional. No hay tiempo, así que al menos es el momento de pedir que las nuevas obligaciones europeas permitan a los gobiernos nacionales sanear sus economías con estrategias propias y convencimiento real. También, que no sean tan solo los ciudadanos que pagan impuestos y pierden sus empleos los que paguen una crisis desencadenada en el sector financiero y el vacio de regulación inteligente. No hay que echar en saco roto que el discurso churchilliano de sangre, sudor, esfuerzo y lágrimas se debe pronunciar en nombre de cada pueblo. (more…)
El fin de los años fáciles
José M. de Areilza
6 de noviembre, 2011
El fuego de artificio del referéndum griego ha dañado la resolución de la crisis del euro. Con su improvisada y extemporánea invocación a la democracia directa, Papandreu ha sembrado más desconfianza sobre las medidas que tanto había costado acordar en la cumbre europea del 26 de octubre y que todavía hay que desarrollar y aplicar. Puede que en las próximas horas dimita y se vaya a su casa y un gobierno de técnicos aguante unos meses y convoque después elecciones anticipadas. Pero este primer ministro acorralado por una economía fuera de control, furiosas protestas, huelgas, ruido de sables y defecciones de miembros de su partido, ha abierto una nueva va de agua en el barco europeo.
La situación de emergencia del euro requiere medidas de gran calado diseñadas por expertos con una visión de conjunto de los problemas. Es el momento de contar con las mejores cabezas, los cirujanos más experimentados, para dar con soluciones acertadas y ejecutarlas con celeridad para que no se queden en papel mojado ante las reacciones instantáneas de los mercados. Estados Unidos lo hizo cuando tuvo que salvar en pocas horas su sistema financiero y convocó a gurús de uno y otro lado. En contraste, véase la superficialidad, la lentitud y a veces la arrogancia con la que los líderes europeos y sus equipos están abordando la crisis de la moneda única, con un sistema de gobierno basado en consejos europeos poco eficaces. Es increíble, por ejemplo, que se reconozca ahora sin más que la decisión de la cumbre europea del 21 de julio sobre la quita encubierta de deuda griega fue un error porque se basaba en datos y estimaciones equivocadas. Pero aún más criticable es no entender quién tiene la responsabilidad de gobernar y cuándo debe votar el pueblo y sobre qué cosas y enaltecer la democracia directa sobre la representativa, que sin duda es la que mejor resultados de civilización ha dado. Si Alemania se pronunciase en referéndum sobre los rescates posiblemente no se autorizarían. Si el conjunto de los europeos fuera consultado sobre las medidas de austeridad, la respuesta más probable sería «no, gracias». Los referendos sobre cuestiones europeas en los últimos años han servido para pronunciarse más bien sobre asuntos domésticos. (more…)
Pesa la púrpura
José M. de Areilza
1 de Octubre, 2011
Hemos llegado al momento de la verdad. Debemos evitar la tentación tan europea de echar la culpa a Estados Unidos de nuestros problemas, el mensajero que nos anima reconocer la realidad y salir de la parálisis. La situación del euro requiere una centralización urgente de poderes en torno a Bruselas que posiblemente hiciese perder las elecciones a Angela Merkel. Pero la otra alternativa que se le presenta a la canciller alemana es peor, no tomar todas las medidas para atajar una crisis de estructura de la moneda única y arriesgarse a pasar a la historia como responsable de la caída del euro. Grecia no es el problema, sino el síntoma más claro de que faltan piezas esenciales en el engranaje original del euro y por ello un país con un peso económico muy pequeño puede poner en vilo al resto. El contagio entre países vía bancos debe atajarse con supervisión europea y el uso del EFSF para recapitalizar bancos directamente sin pasar por los gobiernos, como herramienta de desinfección. La crisis de deuda pública ha de tener un tratamiento separado de la crisis bancaria, a través del refuerzo de los fondos de rescate. Se trataría de constituir a partir de estos mecanismos un embrión de tesoro europeo, un ministerio de finanzas supranacional. Para que sea viable la actual eurozona ya no sirven parches ni nuevas declaraciones para ganar tiempo. A Alemania le salen las cuentas y ganaría salvando al euro, al menos a corto plazo. La indecisión del país más importante de la Unión Europea no se debe a razones económicas sino políticas y sociales: es una sociedad en otra onda, ensimismada, y su terquedad revela mar de fondo. (more…)
Hamilton en Bruselas
José M.de Areilza
18 de septiembre, 2001
Alexander Hamilton, abogado neoyorkino y padre fundador, decidió siendo secretario del Tesoro en el gobierno de George Washington que el nivel federal debía asumir la deuda de los Estados surgidos a partir de las trece colonias. Los debates en Estados Unidos hace doscientos años sobre centralización y soberanía y las recriminaciones de los políticos austeros a los gobiernos estatales endeudados hasta las cejas, recuerdan mucho a las acusaciones y dudas que paralizan a una Unión Europea al borde del precipicio. Es cierto que la Unión no está preparada desde un punto de vista politico y de sus opiniones públicas a una centralización masiva de poder económico, algo que los que presionan desde fuera para que se dé este salto cualitativo no acaban de entender. Para que el proyecto europeo conserve suficiente legitimidad debe evitar inspirarse en un modelo estatal. Pero también es cierto que Estados Unidos, China y otros emergidos pretenden sobre todo evitar a corto plazo un shock económico mundial. La lógica de una moneda única integrada por países muy dispares en un contexto de crisis exige más union económica. La Unión Europea camina entre turbulencias hacia su momento hamiltoniano, en el que tendrá que decidir si da el paso de crear algo parecido a una union fiscal o sigue remendando el euro.
Cualquier análisis coste beneficio indica que resulta más barato salvar el euro que absorber los efectos caóticos de su caida. El problema es que a la canciller Angela Merkel le pedimos la luna, que se enfrente a los suyos y haga de Alexander Hamilton, a pesar de que su inclinación hacia los gestos heroicos no es tan pronunciada como en la del gran politico norteamericano. (more…)
La paz de París
José M. de Areilza
2 de septiembre, 2011
Nicolás Sarkozy escenificó ayer su triunfo en la casi terminada guerra de Libia ante representantes de sesenta países, con la vista puesta en el posible rédito electoral en un año. La conferencia en el Eliseo para preparar la transición política y la reconstrucción económica ofreció además una oportunidad de recuperar pie a los países que se opusieron a esta intervención hace seis meses. Ahora pueden contribuir a evitar un escenario caótico de Estado fallido en Libia o algo peor. En especial, Alemania está muy interesada en enmendar su gigantesco error al abstenerse en el Consejo de Seguridad y criticar las primeras acciones de la OTAN, un gesto de insolidaridad europea mucho menos comprensible que negarse a financiar a sus socios manirrotos del sur.
Sin la decisión conjunta de Francia y el Reino Unido, apoyada por casi todo el Consejo Europeo, Gadafi seguiría en el poder y habría acabado con los manifestantes que pedían su salida, imitando las protestas pacíficas en Túnez y Egipto. Pero la cooperación franco-británica no es por ahora el germen de una defensa europea, sino una manera de responder al mandato de Barack Obama de que los grandes europeos se ocupen de la seguridad en el Mediterráneo, salvo en lo que tenga que ver con Oriente Medio. Aunque Estados Unidos está volcado en sus asuntos domésticos ha contribuido de modo esencial a la victoria en Libia, entre otras cosas evitando que Paris generase tensiones excesivas dentro de la OTAN. Francia y el Reino Unido seguirán colaborando en defensa, en primer lugar para gestionar mejor sus recursos limitados, pero, como ha recordado el ministro William Hague, los británicos condicionarán cualquier operación futura a que se haga dentro de la Alianza Atlántica. (more…)