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Ideas, debates, analysis et al.

Té para todos

José M. de Areilza

21 de septiembre, 2014

David Cameron ha debido de tener la sensación de despertar de una pesadilla tras la victoria en el referéndum escocés de los que querían permanecer en el Reino Unido. Su reacción inmediata ha sido celebrar la decisión mayoritaria de no desmembrar la unión y poner en valor el respeto a los procedimientos democráticos durante estos meses de deliberación y de drama final en las urnas. Probablemente nunca admitirá que ha incurrido en una cierta irresponsabilidad con su decisión de convocar esta consulta y de permitir que con la mitad más uno de los votos se hubiera podido mutilar para siempre al Reino Unido, uno de los países más exitosos del mundo y con una identidad plural más admirada. Al contrario, una vez superado el casi infarto escocés el primer ministro se sentiría reforzado y estaría dispuesto a acometer un triple desafío: la reelección en 2015, la renegociación de las condiciones bajo las que su país participa en la integración europea y, finalmente, ganar el referéndum prometido para 2017 sobre la permanencia británica en la UE. Ninguna de estas empresas son sencillas y su acumulación las hacen trabajos dignos de Hércules. Pero además habría que añadir una cuarta tarea todavía más difícil, cumplir la promesa hecha a última hora, a la desesperada, de otorgar más autonomía a Escocia. Dada la situación política del país, se ha hecho casi inevitable generalizar esta nueva ronda de descentralización a los demás territorios del Reino Unido. Los ingleses, galeses y norirlandeses recelan de una situación de privilegio de Escocia basada en su mayor desafección hacia el proyecto común y quieren igualarse en la diferencia. En el fondo empiezan a actuar como si fueran comunidades autónomas españolas, compitiendo entre sí por recursos y poderes, con el problema añadido del tamaño desmedido de Inglaterra (un feudo conservador) en comparación a las demás regiones. Hace quince años cuando Tony Blair empezaba a impulsar desde su gobierno la regionalización preguntó a un político madrileño cuál era su experiencia y que consejo podía ofrecerle a la vista del Estado autonómico. El español respondió que Londres podía tomar nota y observar nuestro laberinto territorial simplemente para aprender lo que no debía hacerse. (more…)

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“Mejor juntos”

José M. de Areilza

4 de julio, 2014

Todas las encuestas indican que el 18 de septiembre los nacionalistas perderán el referéndum convocado en Escocia. Las apuestas privadas, en un país en el que siempre hay alguien dispuesto a aceptar un envite, confirman esta predicción. El partido de Alex Salmond no ha sido, hasta ahora, capaz de convencer a la mayoría sobre las bondades de la separación. Ha intentado presentarla como una «independencia light», que el fondo no cambiaría mucho las cosas, porque la relación con el Reino Unido no sufriría muchos cambios. El campo unionista se ha rebelado ante esta idea de ausencia de costes y ha centrado el último tramo de su campaña, «Mejor juntos», en cuestiones económicas y de índole práctica.

Ha subrayado las consecuencias negativas de la ruptura: en el caso poco verosímil de producirse, lo seguro es que va a ser muy costoso para los vencedores, una victoria pírrica. De este modo, el gobierno de Londres ha anunciado que no compartirían la libra esterlina ni el banco central –este ha sido el punto de inflexión del debate–, ha dejado muy claro que una Escocia independiente quedaría fuera de la Unión Europea y ha reclamado una división equitativa de los cada vez más mermados recursos energéticos del Mar del Norte. Además, ha puesto el acento en cuestiones de defensa, en las que el nuevo Estado partiría de cero, lo cual acabaría por disipar el ensoñamiento de un paraíso socialdemócrata con elevado gasto social. Los proponentes de conservar la unión ofrecen por otro lado mejorar el régimen de autonomía de Escocia, una promesa que colma las aspiraciones de autogobierno de muchos escoceses. (more…)

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Se busca gobierno

José M. de Areilza

9 de agosto, 2013

El vicepresidente de la Comisión Olli Rehn puede tener buenas razones para pedir la rebaja de sueldos en España, pero algo falla cuando esta medida es reclamada por un político que no ha sido elegido por los ciudadanos a los que pretende gobernar y exigir sacrificios. El europarlamentario Andrew Duff lleva tiempo proponiendo una idea tan sencilla como clarividente: en la Unión Europea hay que poner en pie un gobierno, las demás reformas derivarán de este primer movimiento. En efecto, la llamada Unión Política es al mismo tiempo la parte más urgente del rediseño de la moneda común. Sin un gobierno elegido por una cámara a su vez votada por los ciudadanos, no podremos mejorar en cuestiones tan básicas para la democracia europea, como la rendición de cuentas o la posibilidad de enviar al ejecutivo a su casa, cuando su desempeño sea deficiente. Solo con una Comisión convertida en un gabinete respaldado por una mayoría parlamentaria, la visión política de Europa que hayan elegido los votantes guiará la acción de gobierno. La resistencia a dar este paso es grande. Como ha explicado el profesor Joseph Weiler, la democracia no estaba en el ADN del proyecto original, un proceso en su momento justificadamente elitista, basado en alcanzar resultados urgentes, como la paz o la reconstrucción económica. No obstante, el paso de una integración inspirada en ese elitismo inicial a una forma del poder mucho más democrática es complicado, por las resistencias de tecnócratas y expertos a perder influencia y porque nadie sabe muy bien cómo se configura una democracia asentada sobre una multiplicidad de pueblos europeos. (more…)

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Un hechizo roto

José M. de Areilza

17 de mayo, 2013

José M. de Areilza

Un sondeo reciente del prestigioso Pew Research Center sitúa a los alemanes a la cabeza de los que están dispuestos a ceder soberanía para rediseñar el euro. El hecho de que la mitad del país entienda que sin un cierto gobierno económico europeo no habrá salida de la crisis es un dato alentador, aunque esta actitud hay que entenderla desde categorías políticas domésticas. La evolución de las decisiones de su tribunal constitucional es un buen termómetro del giro en la manera de pensar alemana. A principios de los noventa, el alto tribunal reclamaba el derecho a decidir qué ámbitos quedaban al margen de la integración europea como dominios reservados, típicamente materias delegadas a sus regiones. En nuestros días, el principio que se defiende desde Karslruhe es la protección de la identidad constitucional, un mensaje distinto a la UE. Se trata de una advertencia que lleva a condicionar el contenido de la legislación europea en torno al euro y a subordinar su desarrollo al control de jueces, legisladores y ministros alemanes. Es decir, se pasa de una actitud defensiva, poco práctica en una Unión que legisla por mayoría hacia objetivos muy generales, a una proyección del contrato social alemán al nivel europeo y a otros ámbitos nacionales. (more…)

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Superavit democrático

José M. de Areilza

24 de marzo, 2013

La reciente sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre la ejecución de hipotecas con cláusulas abusivas ha sido justamente celebrada como una victoria del Estado de Derecho. La decisión ayudará a poner fin a la frecuente desprotección de los ciudadanos en los procedimientos de desahucio que tienen lugar en nuestro país, ya que apodera a los jueces nacionales y aclara su papel a la hora de proteger al consumidor aplicando la normativa europea sobre cláusulas abusivas. En presencia de tales pactos, se puede interpretar que los jueces encargados de la ejecución de un inmueble pueden considerarlos nulos para evitar que propietario no tenga que ver primero cómo pierde su vivienda y luego reclamar daños y perjuicios. Esta sentencia del Tribunal de Luxemburgo es tan solo un ejemplo de las ventajas de ser miembros de la Unión Europea, una pertenencia cada vez más criticada y puesta en duda por muchos europeos, entre ellos no pocos españoles.

Los efectos de la larga crisis económica, los problemas de la moneda común, que han llevado a una peligrosa división de la Unión Europea en países acreedores y países deudores, y la falta de un discurso europeo movilizador han hecho que muchos ciudadanos pierdan la confianza en las instituciones comunitarias. La acusación populista más frecuente a este nivel de gobierno es la falta completa de democracia en su toma de decisiones, por el papel preponderante de los expertos en la actual política de Bruselas, volcada en el rediseño del euro, y por el peso creciente de una Alemania segura de sí misma pero sin una visión atractiva de Europa. Para desmontar la falsa imputación de un extenso déficit democrático hay que recordar que las decisiones europeas están respaldadas por los Gobiernos nacionales y los representantes de los ciudadanos directamente elegidos en el Parlamento Europeo. También, que la integración europea no parte de un pueblo europeo pre-existente, sobre el que articular de modo sencillo un modelo estatal de democracia, sino de 27 democracias nacionales, cada una con identidad y su peculiar sistema constitucional, lo que obliga a componer intereses de una manera más experimental y compleja, en un territorio inexplorado, el de la democracia fuera del Estado, al tiempo que se mejoran en cada reforma de los tratados los pesos y contrapesos del poder europeo. Hace unos años uno de los mejores constitucionalistas europeos, Miguel Maduro, acuño la expresión «superávit democrático» que la UE produce en cada uno de sus Estados miembros. (more…)

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Una larga marcha

José M. de Areilza

16 de diciembre, 2012

La Unión Europea cierra 2012 con un acuerdo para crear un supervisor bancario común de grandes entidades, que será el propio Banco Central Europeo. La última negociación del año ha dejado sin embargo la sensación en Bruselas de que estamos a medio camino en la larga marcha hacia el nuevo euro. Solo una agudización de la crisis económica en Francia, un país al que le cuesta mucho hacer reformas, podría acelerar los tiempos que para toda la eurozona marca el gobierno de Angela Merkel. Si su socio europeo aguanta, la canciller seguirá concentrada en el objetivo de ganar las elecciones generales después del verano de 2013 y no parará de exigir austeridad a los países más endeudados. Una vez cumplidos su propósito, se planteará dar el sí quiero a una unión económica y monetaria mejor diseñada, acompañada de una cierta unión fiscal, un banco central con menos orejeras y más brío y una mayor unión política. La inestabilidad política italiana no altera por ahora los cálculos de Merkel. La pugna entre Silvio Berlusconi y Mario Monti y la incertidumbre sobre un hipotético gobierno de centro-izquierda tras las elecciones de marzo son factores que sin duda preocupan en Berlín. Pero es posible que, una vez más, Lampedusa tenga razón y en Italia todo cambie para que al final no cambie casi nada, aunque Monti no debe menospreciar a un Berlusconi dispuesto a todo si el profesor quiere auparse a la presidencia de la República y desde allí seguir influyendo benéficamente en los destinos de su país. (more…)

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