Quién decide quién decide
José M. de Areilza
23 de enero, 2012
Mientras una grisácea economía centra la atención de los dirigentes europeos, entre las brumas del Támesis ha emergido la política con mayúscula. David Cameron ha echado un órdago con su petición de que se vote en los próximos dieciocho meses la pertenencia de Escocia al Reino Unido. Nada de «devolución máxima», es decir, un no rotundo a que los nacionalistas escoceses vayan decidiendo paso a paso las nuevas transferencias de poder desde Londres, creando una estructura territorial demasiado compleja e inestable. Con su propuesta de «ducha escocesa» a favor de la claridad existencial, siguiendo el precedente canadiense, el primer ministro intenta quitarle la iniciativa al nacionalista Alex Salmond. A su vez el hábil norteño pretende utilizar las consultas populares para fortalecer sus aspiraciones de mayor autogobierno, un tigre difícil de cabalgar. En pleno siglo XXI las demandas inspiradas en la pesadilla de comunidades étnicamente puras chocan con la experiencia de civilización y los ideales cosmopolitas de la mejor historia europea. El discurso al mismo tiempo pactista y atrevido de Salmond se aprovecha de que el pasado es impredecible y con excesiva frecuencia se fabrica desde el poder. El caso escocés tiene sus singularidades propias -gran parte de los símbolos y relatos que conforman su identidad más visible (clanes, «kilts», telas) fue una tradición inventada a lo largo de los siglos XVIII y XIX, en parte como negocio y en parte como diversión de románticos empedernidos. Por fortuna para los británicos, la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea fortalece su unidad, porque los principios, normas y prácticas institucionales de la integración europea conforman un verdadero régimen anti-secesión. (more…)
El euro no es Schengen
José M. de Areilza
13 de enero, 2012
En la sala de operaciones de Bruselas empieza a cobrar forma el nuevo pacto europeo para afianzar la disciplina fiscal y fortalecer el gobierno económico. La idea es cerrarlo cuanto antes: su rápida entrada en vigor debería mejorar la confianza en la amenazada moneda única. Sin embargo, las ocho páginas del borrador de este acuerdo internacional, fuera de los tratados europeos, presentan retos de gran envergadura incluso para los mejores juristas y los políticos más sutiles, que luchan contra reloj y codo con codo mientras aumenta la incertidumbre. A diferencia del acuerdo de Schengen, también nacido fuera del marco de la integración, lo que se intenta ahora es reformar desde el extrarradio el núcleo duro de la Unión, su parte más federal. El magnífico sueño de Schengen, una Europa con libre circulación de personas y no solo de trabajadores, tenía a su favor que operaba sobre terreno virgen, sin reglas previas europeas. Gracias a eso se pudo elaborar un tejido sin costuras. A cambio, el gobierno de la unión económica y monetaria descansa en equilibrios institucionales bien trabados y en normas muy desarrolladas durante diez años. La operación pactada en diciembre para evitar el no británico consiste en modificar este acervo, incompleto pero sustantivo, a través de la superposición de un cuerpo extraño. La idea es que este injerto, resultado de una medicina de emergencia, se convierta a medio plazo en parte del cuerpo europeo. El riesgo es doble: que no se consiga fácilmente la ratificación del nuevo acuerdo internacional y que no funcione bien el transplante. Esto último podría ocurrir si no se da con una fórmula para contar con una Comisión que vele por los intereses generales o un Parlamento europeo que garantice el control democrático. La batalla para salvar el euro no está ganada. (more…)
Cumbres de alto riesgo
José M. de Areilza
2 de diciembre, 2011
Angela Merkel pilota prepara una operación de salvamento de la eurozona que aleje a la moneda común del huracán financiero. Si llega a tiempo, el 9 de diciembre ofertará la supervisión reforzada europea de las cuentas nacionales, hasta bordear una unión fiscal integral, que incluye la exigencia de armonizaciones de estándares y de tributos. A cambio abriría las puertas del BCE a la solidaridad con cuentagotas, para refinanciar las montañas de deuda pública y devolver liquidez a los bancos.
España tiene mucho que perder si pierde las palancas para competir y atajar el endeudamiento público y privado con la necesaria rapidez. En un inoportuno interregno de gobierno y todavía sin capital político para negociar con la firmeza de la etapa de Aznar, nuestro país corre el riesgo de encallar en una posición subalterna. En el fondo, los pactos entre caballeros como el que propone Merkel son parches de urgencia, irremediables después de negar los problemas estructurales de la moneda única y de repartir culpas para aplazar una solución de conjunto.
Lo más apropiado sería fortalecer las reglas del nuevo poder de la UE vía reforma de los tratados, y definir bien los equilibrios de legitimidad europea y de democracia nacional. No hay tiempo, así que al menos es el momento de pedir que las nuevas obligaciones europeas permitan a los gobiernos nacionales sanear sus economías con estrategias propias y convencimiento real. También, que no sean tan solo los ciudadanos que pagan impuestos y pierden sus empleos los que paguen una crisis desencadenada en el sector financiero y el vacio de regulación inteligente. No hay que echar en saco roto que el discurso churchilliano de sangre, sudor, esfuerzo y lágrimas se debe pronunciar en nombre de cada pueblo. (more…)
Schengen no es el problema
José M. de Areilza
20 de mayo, 2011
El punctum dolens no son las oleadas migratorias provocadas por las convulsiones en el norte de Africa. Tampoco cómo reformar la libre circulación de personas en la Unión, con el fin de atender mejor las situaciones de emergencia en un Estado miembro, una iniciativa legítima y para la que hay un cauce establecido en los tratados.
El ataque desaforado y simultáneo de varios gobiernos nacionales a esta realización de la Unión denota una pérdida de rumbo en Europa y este es el asunto de fondo que debe preocuparnos más. Los gobiernos han querido implantar controles fronterizos asustados ante las voces que siembran el miedo y han desafiado al sistema judicial europeo.
Todo el proceso de integración se funda en una visión ética de cómo tratamos al Otro, al que nos parece totalmente extranjero. El objetivo no es asimilarlo ni repudiarlo sino respetarlo y establecer una convivencia estrecha entre europeos en una comunidad de Derecho.
A la resistencia a cumplir con uno de los capítulos más emblemáticos de la integración se suma esta semana un nuevo escándalo que empeora a Berlusconi, protagonizado por el icono progre Dominique Strauss-Kahn. Su caída puede hacer que los europeos perdamos cuota de poder en el FMI, en un momento en el que el apoyo de esta organización es vital para superar la crisis de deuda. Y, last but not least, el síndrome populista asoma también en Escocia, con el reciente anuncio del nacionalismo tras su victoria electoral, de que convocará un referéndum independentista, consulta que por cierto obtendría un afirmativo sí en Inglaterra. (more…)
Un pacto por hacer
José M. de Areilza
18 de febrero, 2011
El pacto de competitividad servido por Angela Merkel y Nicolás Sarkozy todavía no es un pacto o si lo prefieren, es un pacto poco hecho. Las ideas que plantean ambos líderes (reforma de pensiones y laboral, límites al endeudamiento, etc) pueden contribuir a remontar la crisis del euro y a que los europeos del sur compitamos algo mejor en la exigente globalización económica.
Pero para saber si tiene futuro este pacto, hay preguntarse primero por su método de puesta en práctica. En principio, trata de prescindir de la lógica comunitaria, es decir, evitar la iniciativa de la Comisión, las enmiendas del Parlamento Europeo y la garantía del Derecho de la Unión. Se trataría de un regreso al modelo de la frustrada Agenda de Lisboa lanzada en 2000, que en el fondo confió las reformas económicas a la buena voluntad de los Estados miembros.
Paris y Berlín, además, han enfadado a muchos socios con este dictado sin consultas previas, con la clara excepción de España. (more…)
La otra periferia
José M. de Areilza
3 de diciembre, 2010
La falta de liderazgo para abordar la crisis del euro ha dividido a los países de la Unión en centro y periferia, desandando el camino de muchos años de integración. La división europea más objetiva, sin embargo, sigue siendo entre países que ven la globalización económica como una oportunidad y los que la encaran como amenaza. El primer grupo lo encabezan Alemania y el Reino Unido, con una gran sintonía de sus gobiernos en cuestiones económicas, empezando por la austeridad y la apertura al exterior. Ambos países han sabido salir de crisis económicas en los últimos treinta años con sacrificios y reformas sustantivas y lo harán una vez más. En el segundo grupo imperan las ideas francesas y las recetas de intervencionismo y gasto. Pero el gobierno de David Cameron ha decidido ponerse las cosas un poco más difíciles para influir en Bruselas y ser el socio preferido del ejecutivo alemán. El disparo en el pie se llama ley de soberanía británica, una promesa del primer ministro a los euro-escépticos. Esta importante iniciativa garantiza que cualquier nueva transferencia de poder a la Unión será sometida a referéndum. El pueblo británico tenderá a votar que no en dichas consultas, espoleado por unos medios de comunicación por lo general anti-europeos que desfiguran la realidad de la integración. A la larga, la ley consagrará una Europa a dos velocidades, con el Reino Unido en la periferia.
La ironía es doble: el gobierno de David Cameron se había desprendido del lastre euroescéptico gracias a la coalición con los demócratas liberales y la Unión actual es aquella por la que los británicos han trabajado siempre, una unión económica imperfecta en la que no se diluye el peso de los grandes Estados. (more…)