No es la economía
Jose M. de Areilza
14 de enero, 2011
El futuro político de Angela Merkel depende no sólo de los resultados de su partido en las siete elecciones regionales de 2011. Necesita además que sus socios liberales se recuperen y no desaparezcan de escena –las encuestas actuales los sitúan en un peligroso 4%, diez puntos menos que hace un año y por debajo del umbral de representación parlamentaria. En el reciente cónclave del partido bisagra Guido Westerwelle ha conseguido mantener el liderazgo, pero puede que su permanencia no suponga una buena noticia para el centro-derecha y que en el congreso de mayo sea desbancado por alguna joven promesa. Mientras bajan los liberales, los ecologistas crecen en las encuestas y atraen a votantes desengañados por la mala gestión de los ministros liberales y la falta de un discurso sólido sobre libertades civiles.
El partido liberal alemán ha conseguido moderar las tendencias más conservadoras e intervencionistas de la CDU, tanto en lo económico como en lo social, una tarea primordial. En estos dos años además han influido de forma positiva a favor de la energía nuclear o en el debate sobre la participación de Alemania en misiones militares en el exterior. Pero Guido Westerwelle es el primer ministro de Exteriores alemán al que no le luce el puesto, en claro contraste con su mentor el legendario Hans-Dietrich Genscher. (more…)
Semestre Húngaro
José M. de Areilza
7 de enero, 2011
Las presidencias semestrales de la Unión ya no son lo que eran, pero siguen haciendo más cercano el proyecto de integración a los ciudadanos del país que preside y al mismo tiempo dan más visibilidad europea a éste. Desde el 1 de enero Hungría tiene esta responsabilidad. Se dispone a ejercerla teniendo en cuenta que el nuevo presidente permanente del Consejo Europeo, Hermann van Rompuy, no interferirá y seguirá dedicado a lo que mejor sabe hacer, facilitar el poco fluido diálogo franco-alemán. El belga también continuará queriendo disputar la preeminencia al presidente de la Comisión, a pesar de que el cónclave que preside se reúne sólo pocas veces al año y no tiene capacidad técnica comparable a la del ejecutivo comunitario, por no hablar de su inspiración medieval, un pastiche nada sofisticado de la Europa de los príncipes.
Durante el semestre húngaro deberíamos prestar más atención a la Unión de 27 países y a sus aspectos políticos y no sólo a la zona euro, aunque la crisis existencial de la moneda no se haya resuelto todavía. Hay vida fuera del euro, pero es mucho más dura. Los húngaros lo saben bien después de haberse endeudado en euros, devaluado y sufrido la intervención del Fondo Monetario Internacional, cuya ayuda va acompañada de una durísima condicionalidad. El gobierno de Viktor Orban ha tomado medidas de ajuste a la vez que ha comenzado una deriva nacionalista, con la aprobación de una ley impresentable que permite la censura de medios de comunicación y de otra que discrimina a las grandes empresas europeas instaladas en el país. Su semestre europeo empieza con muy mal pie y hoy Durao Barroso visita a Orban para transmitirle este mensaje. (more…)
La estación de Stuttgart
Jose M. de Areilza
19 de noviembre, 2010
Sin problemas una vez más, Angela Merkel ha sido elegida presidenta de su partido, la CDU, en sus manos desde el año 2000. Alemania exporta, crece, ahorra y resiste bien a la sangría del desempleo como ninguna otra de las antiguas potencias occidentales. En correspondencia, se espera a oír la voz de la canciller en las cumbres internacionales con atención, como no le sucedía a Alemania desde la reunificación en el otoño de 1989 por obra y arte de Helmut Kohl.
Sin embargo, muchos de sus compatriotas —junto a bastantes dirigentes europeos— acumulan reservas hacia el rumbo de su política. La mejor ilustración de estas dudas tal vez sea el caso de la estación de Stuttgart, la capital de Baden Württemberg, un estado tradicionalmente demócrata-cristiano. Desde hace más de un año hay manifestaciones diarias de miles de personas contra las obras de una nueva terminal y la línea de alta velocidad a Ulm y a distintos destinos europeos. Todos los partidos habían pactado hace años este macroproyecto de miles de millones de euros y se ha respetado cada paso de la exigente legislación alemana para proteger el medio ambiente. Pero frente a la modernidad, en Stuttgart ha surgido una Alemania verde y poco tecnológica que amenaza a los demócrata-cristianos. A pesar del reciente espaldarazo de la CDU a Angela Merkel, si se pierde en primavera este importante Estado, su liderazgo podría ser discutido. Karl-Theodor zu Guttenberg, líder de la CSU, sería el mejor situado para retarla.
La canciller sigue siendo una experta en gestionar crisis a corto plazo, como vemos por las reacciones en Europa a su improvisada propuesta de reforma del Tratado de Lisboa. (more…)
Europa sin potencia
Jose M. de Areilza
12 de noviembre, 2010
Hace casi un año se aprobó el Tratado de Lisboa. Fue presentado a las opiniones públicas como un salto adelante en política exterior europea y de defensa. Sin embargo, a día de hoy Europa sigue sin defender con una sola voz sus valores e intereses en el mundo, cada vez más cambiante, aun sabiendo que el futuro se decidirá fuera de nuestras fronteras. En estos días, la ambiciosa visita de David Cameron a China sucede a la no menos anhelante de Nicolas Sarkozy, cada uno con mensajes y estrategias distintas. Barack Obama seduce al gobierno de la India mientras los europeos no saben ni contestan sobre el Sahara.
¿Qué ha ocurrido para que no se haya cumplido la promesa de Lisboa sobre la Unión como actor global? Por una parte la crisis económica, que ocupa todas las energías políticas. Por otra parece innegable que hubo una sobreventa del pacto: realmente no se pretendía ir mucho más allá en política exterior. Por eso no se permitió tomar decisiones por mayoría en este ámbito, con lo que el bloqueo en temas importantes estaba asegurado. Como es típico de la integración europea cuando no hay verdadero consenso entre los gobiernos ni liderazgo de las instituciones, este año los pocos pasos adelante se han centrado en el desarrollo de medios. Ha empezado a funcionar sin mucho brío el puesto de Alta Representante, con un pie en la Comisión y otro en el Consejo de Ministros, y se han acordado las reglas sobre el nuevo servicio europeo de relaciones exteriores. (more…)
Lógica alemana
José M. de Areilza Carvajal
2 de noviembre, 2010
Las decisiones del Consejo Europeo de otoño son ilustrativas del momento que atraviesa la integración europea, donde se echa de menos visión de conjunto y liderazgo. A pesar de los enormes problemas para ratificar el todavía reciente Tratado de Lisboa, Alemania ha pedido una nueva reforma de las reglas del juego, un proceso incierto que puede volver a ensimismar a la Unión. Los cambios estarían limitados a la creación permanente del fondo de rescate que se improvisó el pasado 9 de mayo y expira en 2013 y a establecer un mecanismo para que un miembro del euro pueda incumplir los pagos de su deuda soberana sin arrastrar a los demás y hacerle compartir la factura con inversores y banqueros.
Las dos iniciativas responden en primer lugar a una lógica doméstica. Angela Merkel es muy criticada en su país por haber preparado el rescate del euro esta primavera con dinero de los contribuyentes alemanes, cuando la responsabilidad de la crisis de la moneda venía sobre todo de otros Estados miembros. Además, la canciller siente sobre sí la espada de Damocles de la sentencia de 30 de junio de 2009 de su Tribunal Constitucional que se toma en serio las reglas del juego de la Unión y de su Carta Magna y exige reforma de los Tratados y autorización de los parlamentos nacionales en las nuevas transferencias de poder a Bruselas.
No obstante, las reformas que la canciller ha puesto sobre la mesa tendrían como efecto secundario beneficiar el desarrollo de un gobierno económico supranacional, aunque no sea como parte de una estrategia europea. Unos días antes del cónclave, la política venida del Este ha escenificado con Nicolás Sarkozy una supuesta renovación del tandem franco-alemán, paseando por la playa de Deauville. Pero no nos engañemos: el presidente francés se ha limitado a pedirle a cambio de su apoyo a estas medidas que no se endurezcan las sanciones por déficit excesivo y frente al Atlántico no ha habido nada más. Merkel y Sarkozy tienen ideas contrapuestas en el terreno económico y cero química personal. Sólo hay entre los dos grandes países un endeble pacto de socorros mutuos a corto plazo. Por ahora no han generado una visión de atractiva de Europa a la que los demás países se puedan sumar.
Finalmente, en la reunión estos días de los 27 en Bruselas, la Comisión y la gran mayoría de gobiernos no han querido oir hablar de la idea de suspender los derechos de voto de los países incumplidores, una propuesta que choca con cualquier noción elemental de democracia europea. La Unión necesita seguir innovando hasta que defina un gobierno económico alrededor del euro, si es posible yendo más allá de las lógicas nacionales, por muy centrales que sean los problemas políticos de Angela Merkel.
Una política exterior raquítica
Jose M. de Areilza
20 de octubre, 2010
Uno de los efectos de la crisis económica ha sido el repliegue hacia la toma de decisiones nacional, con daños no menores para la política europea. En especial ha sufrido la proyección exterior de la Unión Europea, fortalecida en instrumentos y dotada de nuevos medios por el Tratado de Lisboa, pero sin líderes que transformen la cacofonía de voces nacionales en la voz única de un actor global. El futuro de los europeos se decidirá fuera de sus fronteras pero sus dirigentes no parecen dispuestos a participar con el peso que podría tener la Unión Europea en el diseño de las reglas del juego de un nuevo mundo, en el que un grupo de países emergentes pisa fuerte y la Administración Obama presta atención preferente a los asuntos de Asia, con una mezcla de realismo y pragmatismo que recuerda mucho a Bush padre.
Al contrario, cada país de la Unión, y sobre todo los que fueron un día potencia internacional, está en vías de reformular su política exterior nacional, a pesar de que lo más inteligente sería volcarse en la activación de la europea (dicha proyección, por cierto, debería incluir una mínima defensa europea hoy todavía inexistente y sin la cual no somos creíbles). Pero para empezar ninguno de los tres países más poblados está por la labor. Con el Gobierno de coalición presidido por David Cameron, los británicos han vuelto a la ensoñación imperial, como siempre con un fuerte componente económico y no les importa mucho que su compatriotra Cathy Ashton sea la nueva responsable de la diplomacia europea. Nicolas Sarkozy practica una política de grandes gestos zigzagueantes, con frecuencia sin nada detrás. La canciller Angela Merkel busca tener estatura internacional propia, ha liderado en los debates del G-20 el grupo de países que apuestan por la austeridad y los recortes del gasto público y acaba de conseguir que Alemania esté los dos próximos años en el Consejo de Seguridad. (more…)